El bibliobús de Málaga, un servicio más allá de los libros

El reloj marca las cuatro de la tarde y el bibliobús llega puntual a la parada quincenal en Olías (Málaga). Abre sus puertas durante una hora para que los vecinos de la zona puedan acercarse. Se presenta una tarde tranquila en la primera parada del itinerario. Un momento perfecto para conocer el servicio que ofrece esta biblioteca móvil. De la mano de Marcos Reina, su bibliotecario y Antonio Moreno, su conductor, nos adentramos en la historia de los bibliobuses.

El bibliobús de Málaga comienza a recorrer la ciudad en el año 2002 y desde entonces realiza un trayecto regular de lunes a viernes por los diferentes núcleos urbanos más pequeños o más alejados y que no cuentan con su propia biblioteca.

 

El itinerario de esa tarde establece tres paradas, una de ellas quincenal, en las que el bibliobús permanecerá desde las 16 h hasta las 20h. A la de Olías llegan dos jóvenes vecinos que son usuarios desde que eran muy pequeños y que vieron en él un lugar perfecto para crear una comunidad de lectores. Uno de esos chicos es Jose, vecino de Olías, que aprovecha para visitar a Marcos y Antonio, y que junto a un grupo de jóvenes de la zona impulsó la sección de cómics en el bibliobús, uno de los reclamos con los que el espacio quiere diferenciarse.

En España son 77 bibliotecas móviles las que recorren nuestra geografía, concentrándose el mayor número de ella en Castilla y León con un total de 30. En Andalucía, el bibliobús de Málaga es el único que todavía continúa en funcionamiento. Cada una de estas bibliotecas móviles dependen de una biblioteca física. En el caso de Málaga, el bibliobús pertenece a la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Málaga, que a su vez está integrada en la Red de Lectura Pública de Andalucía, que en Málaga tiene como cabecera a la Biblioteca Provincial.

Marcos Reina y Antonio Moreno junto al bibliobús en la parada de La Mosca
Marcos Reina y Antonio Moreno posan junto al bibliobús en la parada de La Mosca.

 

Desde 1998, todos bibliobuses pertenecen a la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM). Una asociación que ha conseguido reunir a la comunidad de bibliobuses facilitando las relaciones y el conocimiento mutuo entre los distintos asociados. La ACLEBIM es, también, la precursora del único manual de bibliobuses en el ámbito hispano y la impulsora del Día del Bibliobús en España que se celebra el 28 de enero desde el año 2016.

La primera biblioteca móvil que nació de un servicio de otra biblioteca fija data de 1905 gracias al empeño de la bibliotecaria de la Washington County Free Library, Mary L. Titcomb. Mary observó que en las tierras de labranza y las granjas había niños que no tenían acceso a los libros y pensó que sería muy útil que también tuvieran la oportunidad de acercarse a este lugar. En un inicio, se trataba de un carro tirado por caballos, con una capacidad para 200 libros. En 1912 se sustituiría por una biblioteca motorizada.

El origen del bibliobús en España se remonta al año 1938 cuando la Generalitat de Cataluña puso en marcha una biblioteca móvil para llevar la lectura a los soldados que estaban en el frente durante la Guerra Civil Española. Este servicio de bibliobuses contaba con todos elementos propios de las bibliotecas profesionales tales como: la atención a los usuarios, un recorrido programado y una periodicidad en las rutas. Además, contó con bibliotecarias profesionales y de prestigio como Aurora Díaz Plaja, María Filipa Español o Conxa Guarro.

El bibliobús como servicio multidisciplinar

Con el paso del tiempo, el número de bibliobuses en nuestro país ha descendido significativamente, promoviendo una evolución que permita adaptarse a las nuevas necesidades. El préstamo de libros ha dejado de ser uno de los únicos objetivos que persiguen los bibliobuses con sus servicios. Como reconoce Marcos, «para que sigan funcionando hay que dar a cada comunidad y entorno algo diferente».

Interior del bibliobús durante una de las paradas
Interior del bibliobús durante una de las paradas.

 

Para Marcos, una de las formas de potenciar la importancia del bibliobús y sus servicios sería a través de la creación y la gestión de una programación que vaya más allá del préstamo bibliotecario, ofreciendo más actividades que contribuyan a construir una comunidad en torno al mundo de la lectura y la cultura en poblaciones con pocos habitantes. Ante las transformaciones que está viviendo el bibliobús, las paradas asignadas no son los únicos puntos y espacios en los que se trabaja. Gracias al interés y esfuerzo de su bibliotecario, el bibliobús acude, por ejemplo, a los centros educativos de la ciudad con el objetivo de fomentar la proximidad con los libros y la cultura.

En este sentido, los profesionales de la biblioteca móvil reconocen la necesidad de permitir una mayor flexibilidad en las paradas asignadas. Y una mejora de los espacios reservados para el bibliobús. Señalan también, la importancia de poder gestionar actividades con la cooperación de escuelas y bibliotecas, favoreciendo el intercambio cultural y social entre las entidades. Marcos reconoce que muchas de las iniciativas carecen de buenas subvenciones, puesto que desde el año 2010 las ayudas destinadas al bibliobús disminuyeron drásticamente.

 

El bibliobús de Málaga reivindica la necesidad de seguir dando servicio a los usuarios, ya que no sólo se trata del intercambio de libros, sino que realmente ha generado una comunidad en torno al bibliobús, creando amantes permanentes de este servicio itinerante. Como Carla, una usuaria de cinco años que visita todas las semanas la parada de Jarazmín y esa tarde no iba a ser excepción.

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Interior del bibliobús de Málaga.

Usuarios y trabajadores del bibliobús se conocen e intercambian impresiones de libros, de clásicos, de novedades; pero también consejos. Una labor social que como confiesa Marcos, va más allá del préstamo, ya que hasta que el mismo procura proporcionar información que pueda resultar de utilidad, además de la educativa. Se crea una comunidad de jóvenes, pero también usuarios de edades y procedencias muy dispares que encuentran en el bibliobús una iniciativa necesaria y que sirve como un canalizador social para todas las esas poblaciones dispersas.

 

Los esfuerzos y las ilusiones de su bibliotecario hacen que el servicio de bibliobús se vea respaldado por un gran número de usuarios, y permita seguir reivindicando la necesidad de seguir formando parte como agente social en un tiempo en que se han transformado los hábitos y las costumbres de la sociedad. Marcos insiste en no rendirse y seguir trabajando para que las iniciativas y los proyectos salgan adelante y que puedan servir para fomentar los servicios que ofrece.

 

Una de las iniciativas que destaca por ofrecer un servicio multidisciplinar es la del portugués Nuno Marçal, bibliotecario de la biblioteca móvil de Proença-a-Nova en la zona del Alentejo. Un ejemplo de la importancia y la necesidad de que un bibliobús tenga sus características propias dentro de los lugares en los que se mueve. En el caso de Nuno, que no solo ejerce de bibliotecario, sino que también proporciona compañía o se implica en tareas administrativas como el cobro de los pagos municipales en aquellos lugares que no cuentan con sucursales propias. Incluso cuenta con su propio servicio médico.

 

Llegamos a la última parada del bibliobús del día, La Mosca. Antonio, el conductor, detiene el vehículo y nos cuenta que comenzó a trabajar después de más de cuatro años en el paro, y que supuso una oportunidad tanto profesional como personal. Además, gracias a este trabajo ha crecido su afición a la lectura.

 

Antonio reconoce la importancia y el valor que tienen las bibliotecas móviles. Pero también señala que es necesario el apoyo de las instituciones públicas para que les permitan llegar a otros núcleos de acción como aquellos que se ubican cerca de centros educativos, donde el impacto y el número de usuarios crecería mucho más. Una de las zonas que actualmente está demandando los servicios de bibliobús es el distrito de Teatinos, donde cada vez hay más guarderías y colegios esperando que los libros lleguen sobre ruedas.

 

Otro de los proyectos con los que se vincula el bibliobús de Málaga es la acogida de estudiantes universitarios que realizan sus prácticas curriculares del Máster de Gestión del Patrimonio Literario y Lingüístico Español impartido en la Universidad de Málaga. Un tipo de prácticas que permite a los estudiantes conocer de primera mano el trabajo y la labor que llevan a cabo desde este servicio cultural en forma de biblioteca móvil, acercándose a un espacio que todavía sigue siendo desconocido por muchos malagueños.

 

Llega la hora del cierre, el bibliobús se pone en marcha. Se despide después de una jornada más para este servicio cultural y social que sigue luchando por no caer en el olvido.