Olga Rodríguez: “no hay estadística que pueda explicar lo que pasa en Oriente Próximo sin la variable del dolor”.

 

Olga Rodríguez (León, 1975), periodista especializada en información internacional, Oriente Próximo y Derechos Humanos, defiende “cualquier historia bien contada con honestidad y verdad”.

Esta periodista todoterreno acumula a sus espaldas una dilatada experiencia cubriendo conflictos internacionales en lugares como El Líbano, Afganistán, Irak, Yemen o Palestina. Ha trabajado para Cadena Ser, Cuatro, CNN+, Público o El País; y es cofundadora de eldiario.es.

Olga acude a la Facultad de Comunicación y Turismo de la Universidad de Málaga para contar sus experiencias profesionales y personales como corresponsal y enviada especial a diferentes puntos de la geografía mundial. La conferencia ‘Cómo informar sobre Oriente Próximo. Periodismo, medios y estereotipos’ organizada por la asociación ‘Al Qud’, que lucha por una visibilidad de la situación y la problemática del mundo árabe e impulsa una defensa de sus pueblos a través del conocimiento y difusión de la cultura, expuso los peligros y la realidad a la que se enfrentan los profesionales de la comunicación a la hora de informar sobre lo que ocurre fuera de nuestro país.

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La periodista Olga Rodríguez durante la conferencia.

El desconocimiento que existe sobre Oriente Próximo tanto fuera como dentro de las redacciones es tal que desemboca en la creación de estereotipos que se refuerzan para fomentar la islamofobia, que ya se ha convertido en uno de los grandes problemas del siglo XXI. La proliferación de discursos cada vez más xenófobos e islamofobos provienen ya no solo de los medios de comunicación sino también de los propios gobiernos. En la actualidad, la islamofobia “está muy institucionalizada, y se utiliza como una estrategia comunicativa oficial”, asegura Rodríguez.

La periodista aboga por una necesidad de “informar sobre Oriente Medio dejando de lado todos los prejuicios, todos los estereotipos y tratando de usar lo más básico: la honestidad”. Porque, insiste, que quienes viven en Oriente Próximo “no son extraterrestres, son personas como nosotros que quieren una vivienda digna, libertad, un trabajo digno”. Y que detrás de las estadísticas y los números, hay personas que, en muchos casos, lo han perdido todo, desde la familia a sus casas,  y que han sufrido una migración forzada por los conflictos en sus países. Y no olvidar que “no hay estadística que pueda explicar lo que pasa en Oriente Próximo sin la variable del dolor”.

El papel de los periodistas en la información internacional

La presencia de los periodistas que cubren la información internacional ha ido menguando con el paso del tiempo, encontrándose con condiciones de vida más enfocadas a la supervivencia, viendo cómo las informaciones que pueden contar al mundo no interesan a los poderes políticos y económicos que controlan las grandes empresas de comunicación.

La crisis trajo consigo recortes masivos a todos los niveles, y el periodismo no se libró de ellos. Las secciones de todos los medios sufrieron despidos y muchos periodistas se quedaron en la calle. Las primeras víctimas de estos recortes, sin duda, fueron las secciones de Internacional.

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Olga Rodríguez y Javier Díaz, de la asociación ‘Al Qud’, durante la conferencia.

Olga recuerda cómo los recortes tuvieron consecuencias en el trabajo que desarrollaban los periodistas que cubrían este tipo de informaciones. Los medios dejaron de preocuparse por tener a un profesional que contase de primera mano lo que pasaba en el exterior, limitando, entre otras cosas, el tiempo de estancia de los corresponsales. Porque si antes podían pasar unos cuatro meses realizando los reportajes, en la actualidad pueden ser apenas semanas e, incluso, días.

Por otra parte, existen muchos medios que se conforman con las informaciones de las dos grandes agencias, que suministran el mismo teletipo que se reproduce automáticamente en las redacciones. Careciendo, en muchos casos, de un tratamiento más profundo y contrastado. Rechazando la pluralidad que no puede existir sin la presencia de los profesionales en esos lugares. Porque, como asegura Olga, si no defendemos la pluralidad “estamos condenados a la uniformidad de la información”.

La realidad en España, según la periodista, ante este asunto es clara: la información internacional no interesa, porque quienes controlan los medios la ignoran. Abocando a los profesionales dedicados a estas secciones a salir de las redacciones ante la imposibilidad de ejercer su trabajo condenándolos a la precariedad, y sin contar con los medios suficientes para conseguir informaciones de calidad.

La periodista recuerda que en 2003 cubría la invasión de Irak, y que un día caminaba por una calle de Bagdad cuando le sorprendió un bombardeo en un mercado en el que murieron decenas de civiles. Fue, entonces, cuando se puso en contacto con la radio en la que trabajaba para contar de primera mano lo que acaba de ocurrir. Desde la emisora le informaron de que le darían paso después de leer un teletipo que contaba un suceso de menor importancia. Y no fue hasta que un segundo teletipo llegó a la cadena sobre el atentado en el mercado enviado por Reuters cuando le concedieron la importancia que tenía la primicia de su información.

Sin duda, la invasión de Irak marcó un antes y un después en las coberturas internaciones en España. Y lo marcó más concretamente el ataque por parte del ejército americano contra el hotel Palestina en Bagdad, en el que murieron el ayudante de cámara ucraniano Taras Protsyuk y el cámara español José Couso. Rodríguez, que llevaba tres meses informando para la Cadena Ser, fue uno de aquellos testigos.

Tras el ataque, los medios de comunicación redujeron el envío de corresponsales por miedo a que tuvieran que vivir la misma suerte que los periodistas del Hotel Palestina. Volviendo a recurrir, en muchos casos, a los teletipos enviados por las agencias. Minimizando las informaciones y los temas. Las coberturas internacionales comenzaron a pecar de una puesta en práctica de un espectáculo, una escenografía sin una base fortalecida con información de calidad y que se resume en darle importancia a la mera presencia del periodista en el lugar. Llegando a situaciones como la que Olga vivió en uno de sus viajes a Yemen cuando estando todavía en el aeropuerto, la cadena le pidió una crónica. Sin preocuparse por dedicar un tiempo a estudiar la situación y poder conocer y contrastar las informaciones. Llegando a un periodismo equidistante, que convierte a la profesión en un servicio que se abstrae de la realidad, porque la desconoce y comparte una misma visión.

Otro de los grandes obstáculos es, sin duda, qué se considera noticia y qué no; y dónde se pone el foco informativo y dónde no. Un ejemplo muy significativo sobre el criterio de elegir el tipo de noticias fue la cobertura de los medios cuando Ariel Sharón, ex primer ministro israelí, entró en coma y todos los informativos dedicaron su tiempo a retrasmitir una y otra vez la misma información sin ninguna novedad. Al tiempo, que como cuenta Olga, “a un cuarto de hora de Jerusalén, estaban las excavadoras israelíes, que habían iniciado esa semana un derribo de decenas de casas, los palestinos en los checkpoints sin poder pasar, los arrestos arbitrarios de siempre”. Y fue en ese momento, cuando ella se preguntó cómo, estando tantos periodistas en aquel hospital de Hadassah, nadie pusiera el foco en lo que estaba ocurriendo.

Y ese es el peligro: convertir las coberturas en un espectáculo donde la información es mero entretenimiento, relegando lo que verdaderamente es noticia. Por esta razón, la periodista recalcó que “el periodismo de mañana pasa porque haya periodistas valientes que apuesten por introducir de nuevo la información internacional en las redacciones”.  Además de apostar por una unión en esas redacciones que acabe con el papel individualista que en muchas ocasiones practica el periodista, para dotar de mayor rigor y fortaleza las historias que necesitan ser contadas para que el mundo las conozca.

Olga Rodríguez concluye reivindicando la necesidad de preguntarse si esas informaciones, esos mensajes que vemos en los medios de comunicación están ayudando a la sociedad o están fomentando el odio y la arrogancia.

 

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